¿Qué es un nistagmo? Principales tipos y causas

El nistagmo o nistagmus es una anomalía ocular que puede causar graves inconvenientes a la persona que lo padece. Pero, ¿sabes qué es exactamente? Aquí queremos explicártelo detalladamente, así como cuáles son sus principales tipos y sus causas.

¿Qué es un nistagmo?

Cuando hablamos de nistagmo nos referimos al movimiento continuo e involuntario de los ojos. Generalmente el movimiento es de lado a lado (nistagmo horizontal), pero también puede ser hacia arriba y hacia abajo (nistagmo vertical) o circular (nistagmo rotatorio). Este movimiento de vaivén produce una disminución de visión, puesto que no se puede fijar el objeto que se mira.

El nistagmo no suele aparecer de forma común pues afecta tan sólo a una persona de cada varios miles. Además de esto, casi siempre se presenta por primera vez durante la infancia, aunque también puede surgir en personas adultas.

Principales tipos de nistagmo

Principalmente existen dos tipos de nistagmo:

  • Nistagmo Congénito: aparece tras el nacimiento y, generalmente, suele ser heredado. En estos casos los ojos se mueven de manera simultánea, en horizontal, simulando el movimiento de un péndulo. Puede deberse a dificultades sensoriales o trastornos neurológicos. En muchas ocasiones, es clasificado como una variante del estrabismo.

  • Nistagmo Adquirido: este es el tipo más habitual en adultos pues suele aparecer a raíz de una enfermedad o problema de salud como, por ejemplo, un accidente cerebrovascular, trastornos del oído o la esclerosis múltiple.

¿Cuáles son las causas de este problema?

Aunque existen otras posibles causas, el nistagmo suele aparecer por:

    1. Herencia genética

    2. Albinismo

    3. Accidentes cerebrovasculares.

    4. Tumores intracraneal.

    5. Consumo de fármacos (medicamentos anticonvulsivos o litio).

    6. Problemas en el oído interno.

    7. Abuso prolongado del alcohol y de las drogas.

En definitiva, el nistagmo es un problema que puede llegar a afectar gravemente a la calidad de vida de aquellos que lo presentan. Por ello, ante cualquier sospecha de que se pueda padecer, hay que acudir lo antes posible a una clínica oftalmológica para realizar una revisión ocular completa. Y es que, en estos momentos, existen multitud de soluciones para paliarlo e, incluso, sanarlo por completo, si bien es cierto que el tratamiento dependerá de su tipología, de su origen y de las características concretas del paciente.