ojo vago

¿Qué es la ambliopía u ojo vago?

El ojo vago o ambliopía es la pérdida de agudeza visual en uno de los ojos sin que exista ningún tipo de alteración en su composición. Con su origen en diferentes causas, el ojo afectado no es capaz de alcanzar una capacidad visual plena aunque se utilice la corrección óptica necesaria para ello.

Este tipo de problema ocular puede surgir como una manifestación de las cataratas congénitas (las estructuras por las que pasa la luz hasta llegar a la retina no son totalmente transparentes), del estrabismo (desviación en uno de los ojos) o de la anisometropía (un ojo predomina sobre otro, produciendo que el segundo se deje de utilizar).

Por norma general, el ojo vago se presenta en la infancia, en niños de corta edad, resultando muy importante de corregir en este periodo a fin de evitar la pérdida total de la visión en el ojo afectado. Si la corrección no se aplica en la etapa de plasticidad cerebral (hasta los 7 u 8 años), pueden sufrirse daños irreparables.

Síntomas del ojo vago

Uno de los principales problemas del ojo vago es que sus síntomas no son nada fáciles de detectar por una persona inexperta. Por este motivo, desde el equipo de la Clínica Oftalmológica Gonzalez Costea prestamos mucha atención a la necesidad de realizar una revisión oftalmológica anual que nos permita identificar problemas de visión como la ambliopía o el estrabismo de forma precoz.

Entre los síntomas más comunes que suele presentar el ojo vago encontramos:

  • Reducida capacidad de enfoque visual
  • Escasa profundidad de los espacios
  • Reducida percepción de los contrastes y los diferentes colores
  • Problemas para detectar el movimiento
  • Serias dificultades para ver objetos en tres dimensiones

ojo vago ambliopia

En este sentido, los padres y familiares tienen un gran papel en la detección de este tipo de problema ocular, pues pueden estar atentos e identificar determinados actos reflejos que suelen presentar los niños que padecen ojo vago:

  • Se acercan demasiado a la hoja de papel a la hora de escribir, dibujar o leer
  • Se frotan o entornas los ojos de forma muy habitual
  • Muestran dificultad para ver de noche
  • Presencia de dolor de cabeza de forma habitual
  • Ojos enrojecidos o llorosos de manera prolongada y habitual
  • Deviación ocular (aunque sea casi imperceptible)

Una vez detectada la afección, es muy importante acudir a un especialista en oftalmología pediátrica que nos permita comenzar con el tratamiento antes de que el paciente alcance la edad límite de desarrollo de la visión.

Causas del ojo vago

El ojo vago se produce cuando uno de los dos ojos se utiliza más que el otro, siendo esto consecuencia de algún problema visual presente en ellos. Un error en la comunicación del ojo con el cerebro produce que el segundo ignore la información que el ojo percibe, provocando la falta de calidad visual.

Es habitual que la ambliopía surja como consecuencia del estrabismo en uno de los ojos, o también de algún caso de miopía, hipermetropía o astigmatismo. Ante uno de estos problemas visuales, el cerebro detecta la anomalía y refuerza la percepción de información a través del otro ojo, lo que provoca la ambliopía en el ojo que tiene el problema. Una causa menos común, pero plausible, es la de padecer ojo vago como consecuencia de unas cataratas congénitas.

Tratamiento del ojo vago o ambliopía

Una vez que se detecta el problema y los profesionales lo confirman, conviene comenzar un tratamiento del ojo vago lo antes posible porque de lo contrario el niño podría sufrir efectos irreversibles. De ahí la importancia de detectarlo a edades tempranas. El tratamiento para la ambliopía consta de dos fases:

– El primer paso consiste en corregir el problema de visión que el niño tenga en el ojo afectado, ya sean cataratas congénitas, estrabismo, miopía, hipermetropía o astigmatismo. Esto se realiza bien con el uso de lentes o, en los casos más graves, con una pequeña cirugía.

– Una vez completada la primera fase, es necesario que la conexión perdida entre el ojo y el cerebro se recupere. Para ello, es preciso tapar la visión del ojo principal para que el vago se vaya reforzando poco a poco. Esto se puede efectuar con un parche o bien con un colirio que oscurece la visión.